
Receta fácil para crear una masa madre en casa
Algo que hemos disfrutado en estos tiempos en casa es hacer nuevas recetas y explorar la creatividad en la cocina. Consumir más productos de panadería fermentada ha sido tendencia en varios hogares. Por eso te queremos compartir la receta que usamos para hacer la masa madre con la que hacemos la mayoría de nuestros panes, este cultivo ha crecido con nosotros, lo tenemos ¡hace cuatro años :-)!
Si tienes tiempo y paciencia te animamos a hacerla. Si no te aguantas las ganas de probar un pan de masa madre mientras está lista la tuya, lo puedes pedir aquí.
Antes de empezar ten en cuenta lo siguiente:
La fermentación y la panadería son artes de prueba y error, algunas veces fallas y otras te sorprendes con algo que no esperabas. ¡Ahí está la magia! Si no te sale bien al inicio vuelve a intentar, te darás cuenta de que cada vez tiene su propio encanto.
Uno de los ingredientes secretos de la masa madre es la paciencia. Como cualquier ecosistema vivo, necesita tiempo y cuidado para nacer. Aprovecha este experimento para darte una pausa y disfrutar cada etapa del proceso.
El pan de masa madre es más fácil de digerir porque las bacterias y levaduras transforman previamente los elementos más pesados del cereal. Tiene sabores ácidos y una fragancia intensa. En este artículo te contamos más detalles sobre su historia y en este el placer de disfrutar el aroma de los alimentos.
Necesitas:
INSTRUCCIONES
Los tiempos en la panadería pueden variar según las circunstancias externas del ambiente y los insumos que utilices. Aquí te proponemos una que dura de 3 a 7 días en nacer. Notarás que cada vez que se activa tu masa tiene un ciclo: le salen burbujas, se infla y luego se reduce, es como si respirara. Puede que en tu caso éstas salgan antes del cuarto día o unos días después, lo más importante a tener en cuenta es que haya mínimo 3 ciclos consecutivos de activación, es decir que cuando veas por primera vez burbujas y crecimiento en tu masa, deben pasar al menos otros dos días en donde la alimentes y suceda lo mismo. Si al cabo de 7 días no has visto ninguna actividad es mejor que vuelvas a empezar.
Día 1
Mezcla 25 g de harina y 25 g de agua dentro del frasco de vidrio. Revuelve con la cuchara hasta tener una masa homogénea. Cúbrelo y déjalo entre 12 y 24 horas en un rincón cálido donde no le de la luz directa.
Nota: los microorganismos de la masa madre se activan mejor a temperatura cálida, entre 25 y 30 grados. Si vives en clima frío puedes ¨arropar¨ el frasco de vidrio con otro trapo o ponerlo dentro del horno apagado. También puedes usar el agua un poco tibia, nunca hirviendo ni caliente pues a los 50 grados muere.
Día 2
Pasadas las 12 o 24 horas, abre el frasco de vidrio, su apariencia será muy similar al día anterior, alimenta nuevamente tu masa con 25 g de harina y 25 g de agua. Revuelvela, cúbrela y déjala de 12 a 24 horas en el mismo rincón cálido donde no le de la luz directa.
Día 3
Al tercer día es probable que tu masa se vea igual. Ten en cuenta que a partir de este día hay una variación que deberás aplicar siempre que vayas a alimentarla: antes de agregar la harina y el agua debes sacar del frasco la mitad de la masa. Esto se hace para evitar que haya una ¨sobrepoblación de masa madre¨ y para tener siempre la misma cantidad, que en este caso serán 100 gramos. Después de haber retirado 50 gramos del frasco* añade nuevamente 25 gramos de harina y 25 gramos de agua.
*La masa que descartas puedes compostarla o hacer recetas fáciles y deliciosas como esta.
Día 4
Este día puede que ya haya burbujas en la superficie y sientas olores más ácidos en tu masa. Cuando veas esto quiere decir que ¡tu masa está viva! Recuerda descartar nuevamente la mitad de del frasco y luego agregar 25 gramos de harina y 25 gramos de agua. Déjala en el rincón cálido para que siga creciendo.
Día 5
Este día verás nuevamente burbujas en la superficie y tu masa habrá crecido dentro del frasco. No olvides descartar otra vez la mitad de la masa y luego agregar 25 gramos de harina y 25 gramos de agua. Déjala en el rincón cálido para que tus nuevos hijos sigan creciendo.
Día 6
Las burbujas y los olores ácidos están a flor de piel y ¡el volumen sigue aumentando! No hay duda de que tu masa madre está en plena actividad. Repite el mismo proceso de los días previos: descarta la mitad y alimentala con 25 gramos de harina y 25 gramos de agua. Déjala en el rincón cálido para que siga creciendo.
Día 7
El frasco está con un ecosistema burbujeante y lleno de aromas intensos. ¡La masa madre está lista! A partir de este día tienes varias opciones: seguir alimentándola todos los días como lo vienes haciendo para poder hacer pan y otras recetas, o guardarla en la nevera y alimentarla una vez a la semana para que no muera. Si decides refrigerarla es importante que cuando quieras hacer un producto de panadería la saques y la alimentes al menos durante dos días antes de usarla. Esto te garantiza que esté en plena actividad cuando hagas tus panes.
Como lo mencionamos al inicio, crear una masa madre es un proceso fascinante de mucha paciencia y cuidado. Una sola puede pasar de generación en generación, son un legado esencial de la panadería. En Europa hay incluso bibliotecas de masas madres donde se preserva la herencia de este saber gastronómico. Cada una es única, esperamos que la tuya perdure en tu familia y puedas disfrutarla con tus seres cercanos.
¿Te animaste a prepararla? ¿Tienes otra receta para compartirnos? ¡Te leemos en los comentarios!
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1-Hay muchos métodos para hacer masa madre, nosotros nos inspiramos en el de Marie Claire Fréderic.
2- En nuestro Pinterest encuentras algunas recetas fáciles para hacer panadería con masa madre.
3- Si quieres explorar más de la panadería te recomendamos el libro El Pan de Jeffrey Hamelman.
Si tienes tiempo y paciencia te animamos a hacerla. Si no te aguantas las ganas de probar un pan de masa madre mientras está lista la tuya, lo puedes pedir aquí.
Antes de empezar ten en cuenta lo siguiente:
La fermentación y la panadería son artes de prueba y error, algunas veces fallas y otras te sorprendes con algo que no esperabas. ¡Ahí está la magia! Si no te sale bien al inicio vuelve a intentar, te darás cuenta de que cada vez tiene su propio encanto.
Uno de los ingredientes secretos de la masa madre es la paciencia. Como cualquier ecosistema vivo, necesita tiempo y cuidado para nacer. Aprovecha este experimento para darte una pausa y disfrutar cada etapa del proceso.
El pan de masa madre es más fácil de digerir porque las bacterias y levaduras transforman previamente los elementos más pesados del cereal. Tiene sabores ácidos y una fragancia intensa. En este artículo te contamos más detalles sobre su historia y en este el placer de disfrutar el aroma de los alimentos.
Necesitas:
INSTRUCCIONES
Los tiempos en la panadería pueden variar según las circunstancias externas del ambiente y los insumos que utilices. Aquí te proponemos una que dura de 3 a 7 días en nacer. Notarás que cada vez que se activa tu masa tiene un ciclo: le salen burbujas, se infla y luego se reduce, es como si respirara. Puede que en tu caso éstas salgan antes del cuarto día o unos días después, lo más importante a tener en cuenta es que haya mínimo 3 ciclos consecutivos de activación, es decir que cuando veas por primera vez burbujas y crecimiento en tu masa, deben pasar al menos otros dos días en donde la alimentes y suceda lo mismo. Si al cabo de 7 días no has visto ninguna actividad es mejor que vuelvas a empezar.
Día 1
Mezcla 25 g de harina y 25 g de agua dentro del frasco de vidrio. Revuelve con la cuchara hasta tener una masa homogénea. Cúbrelo y déjalo entre 12 y 24 horas en un rincón cálido donde no le de la luz directa.
Nota: los microorganismos de la masa madre se activan mejor a temperatura cálida, entre 25 y 30 grados. Si vives en clima frío puedes ¨arropar¨ el frasco de vidrio con otro trapo o ponerlo dentro del horno apagado. También puedes usar el agua un poco tibia, nunca hirviendo ni caliente pues a los 50 grados muere.
Día 2
Pasadas las 12 o 24 horas, abre el frasco de vidrio, su apariencia será muy similar al día anterior, alimenta nuevamente tu masa con 25 g de harina y 25 g de agua. Revuelvela, cúbrela y déjala de 12 a 24 horas en el mismo rincón cálido donde no le de la luz directa.
Día 3
Al tercer día es probable que tu masa se vea igual. Ten en cuenta que a partir de este día hay una variación que deberás aplicar siempre que vayas a alimentarla: antes de agregar la harina y el agua debes sacar del frasco la mitad de la masa. Esto se hace para evitar que haya una ¨sobrepoblación de masa madre¨ y para tener siempre la misma cantidad, que en este caso serán 100 gramos. Después de haber retirado 50 gramos del frasco* añade nuevamente 25 gramos de harina y 25 gramos de agua.
*La masa que descartas puedes compostarla o hacer recetas fáciles y deliciosas como esta.
Día 4
Este día puede que ya haya burbujas en la superficie y sientas olores más ácidos en tu masa. Cuando veas esto quiere decir que ¡tu masa está viva! Recuerda descartar nuevamente la mitad de del frasco y luego agregar 25 gramos de harina y 25 gramos de agua. Déjala en el rincón cálido para que siga creciendo.
Día 5
Este día verás nuevamente burbujas en la superficie y tu masa habrá crecido dentro del frasco. No olvides descartar otra vez la mitad de la masa y luego agregar 25 gramos de harina y 25 gramos de agua. Déjala en el rincón cálido para que tus nuevos hijos sigan creciendo.
Día 6
Las burbujas y los olores ácidos están a flor de piel y ¡el volumen sigue aumentando! No hay duda de que tu masa madre está en plena actividad. Repite el mismo proceso de los días previos: descarta la mitad y alimentala con 25 gramos de harina y 25 gramos de agua. Déjala en el rincón cálido para que siga creciendo.
Día 7
El frasco está con un ecosistema burbujeante y lleno de aromas intensos. ¡La masa madre está lista! A partir de este día tienes varias opciones: seguir alimentándola todos los días como lo vienes haciendo para poder hacer pan y otras recetas, o guardarla en la nevera y alimentarla una vez a la semana para que no muera. Si decides refrigerarla es importante que cuando quieras hacer un producto de panadería la saques y la alimentes al menos durante dos días antes de usarla. Esto te garantiza que esté en plena actividad cuando hagas tus panes.
Como lo mencionamos al inicio, crear una masa madre es un proceso fascinante de mucha paciencia y cuidado. Una sola puede pasar de generación en generación, son un legado esencial de la panadería. En Europa hay incluso bibliotecas de masas madres donde se preserva la herencia de este saber gastronómico. Cada una es única, esperamos que la tuya perdure en tu familia y puedas disfrutarla con tus seres cercanos.
¿Te animaste a prepararla? ¿Tienes otra receta para compartirnos? ¡Te leemos en los comentarios!
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1-Hay muchos métodos para hacer masa madre, nosotros nos inspiramos en el de Marie Claire Fréderic.
2- En nuestro Pinterest encuentras algunas recetas fáciles para hacer panadería con masa madre.
3- Si quieres explorar más de la panadería te recomendamos el libro El Pan de Jeffrey Hamelman.